
Contaba el viajero muchas lunas a sus espaldas, guardadas en su mochila de piel, las últimas palabras apenas murmuradas antes de partir. Sobre sus hombros el amanecer de los tiempos, sustento de sus largas piernas, pilares enraizados a la intuición, al universo.
Contaba el viajero con el frescor de los vientos y el olor a tierra mojada de sus nubes, contaba con la rosa que orientaba sus pétalos al arco iris, los días de sol, los días de lluvia, de frío y cansancio, los días de júbilo y gracia.
Contaba el viajero que los atardeceres tomaba su libro, sereno y paciente, al abrigo de su piel, se sentaba y observaba sabiendo que ella caminaba a su lado, su sombra de fuego… y allí, en cualquier rincón del mundo, escuchaba la voz de la lluvia que le contaba como la pasión de la rosa, la eterna rosa, le lloraba su aroma.
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Autor: Deitannia
Fecha: 30/10/2006 15:01.
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Autor: francisco
Fecha: 12/11/2006 22:54.
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Autor: liška
Fecha: 13/11/2006 18:42.
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